viernes, 28 de abril de 2017

Cosquillas sonoras

Aristarco de Samos tiró una primera piedra, tan lejos, pero tan lejos, que abrió la puerta a que grandes, como Giordano Bruno, sugirieran que había otros universos, lejanos...

Yo estuve un tiempo en otro universo, lejano también. Os pongo en situación: Este año volvimos a coordinar el espacio de juego para chavales durante las fiestas del Pilar. Nos sumergimos en un proyecto grande, muy grande, ilusionante y desafiante. El proyecto se llama Río y Juego. Elegimos el espacio de lo que fue la Expo Zaragoza 2008. Un lugar que había caído en desuso y que queremos revitalizar. En el proyecto vamos de la mano de la Fundación Ecología y Desarrollo y como no puede ser de otra manera tiene una carga importante de reutilización, economía circular... 

Hay más información en este enlace de nuestra web

Así de bonito quedó...



Pues bien, dentro del proyecto, me ocupé de crear un espacio de juego con una apariencia un tanto de cacharrería, jugando con medias botellas, latas, tapones de botellas... pero con una carga tecnológica importante. Creamos una serie de instrumentos musicales midi controlados por arduino con sensores capacitivos y otros resistivos. Os los presento:


Son cuatro espacios sonoros con distintos elementos de mobiliario que reaccionan, como las cosquillas en el cuerpo, al tacto… o a la sola amenaza de la mano. Distinto número de personas, de dedos, de presión, producirán diferentes efectos sonoros.


Teclíquidos
Teclados hechos en medias botellas que suenan al mojarte el dedo en el agua que contienen. Funciona con sensores capacitivos de contacto.



Intocablófonos
Instrumentos que suenan por aproximación de las manos. Se tocan sin tocar. En los tapones de botalla se cambia de instrumento. Sensores capacitivos de proximidad.



Tocablófonos
Bancos que producen melodías al tocar a la persona que tienes a tu lado. Funcionan por medición de la resistencia al cerrar el circuito.



Baterrías
Baterías táctiles de latas. Sensores capacitivos de contacto.



Más tarde, Diego Galaz, el virtuoso burgalés, se puso en contacto con nosotros porque quería tener un espacio con nuestros instrumentos dentro del Festival de intérpretes e instrumentos insólitos que dirige. ¡Y allí nos fuimos! pero con más chismes.

Con Ignacio Alfayé, compañero de tablas, estuvimos ideando varios instrumentos con una premisa; los tocase quien los tocase, sin tener ni idea de música, tenían que sonar bien. Son juegos sonoros, limitados musicalmente pero que permiten disfrutar a las orejas con poco esfuerzo. Allá van:

TRINO

Tres escalones de latas con cinco notas y un acorde por escalón, para improvisar melodías con acompañamientos automáticos.

Contado en profundidad; Cada grupo de cuatro o cinco notas de una escala musical compuesta por siete notas tiene un sonido diferente, igual que cada habitación de una casa es diferente de las demás. Juega a inventar melodías con cada uno de estos pequeños grupos que tienes en cada escalón mientras te acompañas con la otra mano. Esta es la base de muchas músicas en el mundo, como, por ejemplo, la árabe.
Cinco grados conjuntos, o pentacordo, en cada escalón, con un sencillo acorde a su izquierda para reforzar la fundamental. Entre la primera nota de cada pentacordo hay un intervalo de quinta justa. Cada pentacordo representa una restringida región de una gama de sonidos compartida por los tres, a la manera de las diferentes especies modales de una octava, pero en este caso con una extensión más reducida.



Pentatonik
Sobre latas de tónica jugamos en escalas pentatónicas con melodía y acompañamiento.

Contado en profundidad; Un instrumento para explorar la sonoridad de las escalas musicales de sólo cinco notas. Improvisa primero un motivo rítmico-melódico con el instrumento grave de la izquierda, y, cuando encuentres uno que te guste, repítelo mientras inventas melodías con el de la derecha. Se puede jugar entre dos personas. De esta manera se descubre el potencial de un sistema musical reducido a los mínimos elementos.
Con una paleta sonora reducida a las cinco notas de una escala pentatónica diatónica en el ámbito de dos octavas, el dodecatónico permite improvisar cualquier motivo melódico sobre un ostinato ejecutado al mismo tiempo con el pentatonik. Éste, a su vez, contiene las notas imprescindibles para resaltar la modalidad relativa menor. Debido a la ausencia de atracción generada por una nota sensible a distancia de semitono, podemos improvisar continuamente logrando continuamente una sonoridad perfectamente estable y armónica.




Huertófono
Tres bandejas con hortalizas y frutas con tres escalas diferentes, pero que crean armonías al tocar las mismas frutas en las tres bandejas.

Contado en profundidad; Toca melodías con acompañamiento automático. A cada fruta le corresponde una nota de la escala de Do. El instrumento central toca la melodía principal, y los otros dos sus notas complementarias aguda y grave, creando una armonía de notas diferentes que suenan bien entre sí, a la manera de muchos estilos populares de cantar entre varias personas a la vez.
El instrumento central contiene una escala heptatónica diatónica mayor de una octava de extensión. El segundo está afinado una tercera diatónica superior respecto al primero, y el tercero una tercera diatónica inferior, excepto en el caso del primer y segundo grado de la escala, en los que la distancia es de una cuarta inferior. Con esta afinación se logra una armonización paralela a tres voces, evitando, con la afinación a la cuarta inferior de las dos primeras notas del instrumento grave, que sobre el primer y segundo grado de la escala suenen un acorde menor y disminuido, respectivamente.



Duorromanticófono
Dos micrófonos que no sirven para cantar. Al tocarse los dos solistas la música se añade sola. En función de la presión cambia la melodía.


Y ya puestos me lié a hacer alguno más para utilizar en las "Historias de la lengua floja". Así llegó el Ascensor. Funciona por ultrasonidos. Es pequeño, coqueto y autónomo.


Cosquillas, muchas cosquillas para Aristarco...




sábado, 13 de septiembre de 2014

Un Gallinero y un Campanario

Seguimos con Aristóteles...También decía que el huevo y la gallina han existido siempre, no hubo uno antes que otro. Yo puedo decir que este verano he puesto gallinas sin pasar por huevo. Vienen de mi relación con Ringo.

Después del primer autómata musical vienen el segundo y el tercero. Ringo, Campanario y Gallinero ahora trabajan juntos en "Coro Cocó". Un coro de gallinas, un coro muy coqueto.

Es un espectáculo para muy pequeñitos que se mueve entre poesía, canción y cuento al ritmo de los autómatas musicales.

Voy a dejar de lado otras cuestiones técnicas del espectáculo que he tenido que resolver y que en otro momento comentaré (¿cómo lanzar un archivo de audio con la plantilla de una bota?) y me voy a centrar en Campanario y Gallinero.

Campanario es una torre de campanas afinadas para hacer sonar melodías y sobre todo acompañamientos polifónicos a canciones que tocamos y cantamos. Están controladas por un arduino, al igual que Ringo, y percutidas por solenoides.

Se crea la programación en el ordenador (es la parte más tediosa) se compila y se pasa al autómata que ya puede funcionar de manera autónoma.



En cuanto Gallinero son cuatro (de momento) gallinas que se separan en escena y percuten al ritmo de Campanario o bien autónomas. Pueden picotear en un mismo plato o, lo que me parecía más interesante distribuidas por el escenario.


 

Aquí las tenéis antes y depués de que Inma Grau les pasara los pinceles.



Ignacio Alfayé ha escrito unas músicas para el espectáculo. No están en el vídeo, así que quien quiera escuchar como las campanitas del lugar se montan en un barco tendrá que ver el espectáculo...

Y aquí va un resumen de lo que han sido los preestrenos.




Coro Cocó, he dicho.


martes, 29 de julio de 2014

Ringo. Mi primer autómata.

Según Aristóteles un verdadero compañero es un alma en dos cuerpos. Así siento a Ringo, mi nueva compañía, tiene corazón de arduino y alma de juglar.

Ringo es una caja de ritmos acústica que ha nacido para acompañarme con mi acordeón diatónico. He buscado más la versatilidad de un aparato pequeño y curioso que llamase la atención más que una fantástica calidad de sonido.

Ha tenido distintos nombres; Robotería, PandeRobot, Don Nicanor tocando el tambor, Nopidepán, Fernandito toca el pito la zambomba y el palito, Filcolins, Ro Beat...  Hasta que ha dicho que Ringo le gustaba.

Tiene un selector con distintos ritmos, un control de fuerza de pegada y otro control de velocidad.


Funciona a base de solenoides controlados por un arduino. 






 Confieso que la parte que me ha resultado más complicada ha sido la programación. Nunca había programado en C y me resulta farragoso. Pero finalmente funciona.


Además me ha tocado crear una nomenclatura para escribir los ritmos, ya que no podía trabajar con archivos midi. Se programa desde el ordenador, se compila y transfiere al procesador del arduino y Ringo ya es autónomo pudiendo funcionar a batería. Batería a batería...


Pero no he estado sólo... En el diseño del frontal y del nombre he contado con Inma Grau. Ignacio Alfayé me ha echado un cable en la parte musical y Joaquín Felipe arreglando los problemas de programación.

¡Gracias!








lunes, 10 de marzo de 2014

Preamplificador y mezclador para dos micrófonos

Según Heráclito de Efeso la única ley está en obedecer la voluntad del Uno. Heráclito quería decir con eso que si te piden que dos micrófonos suenen como si fueran uno, hay que conseguirlo.

Hace poco tuve un encargo curioso. Una acordeonista había escuchado mis micrófonos en Italia, le gustaron y quería tener unos. Pero ella no sabía ni qué era la alimentación phantom ni lo que era un mezclador de audio. Eso sí, tenía en casa un ampli de guitarra y quería sonorizar su acordeón con él.

Había que hacer dos preamplificadores y un mezclador para atacar en un solo cable la señal de los dos micrófonos como si fuese una guitarra, y alimentado con una pila.

Hay que empezar diseñando un circuito y montándolo en una placa de pruebas, y hacerlo sonar a ver si el resultado es el esperado.



Si suena bien se pasa a un circuito impreso definitivo.



Se monta en una cajita con los micrófonos completos.


Se coloca en el tirante del acordeón,


Y ¡a tocaaaaar!

martes, 9 de julio de 2013

Micrófono externo en Android

Ya lo decía Platón: La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo. Y si tratas de grabar un concierto con un teléfono Android y compruebas el resultado quizá te entren ganas de practicar el lanzamiento de disco con el móvil...

Los teléfonos con Android que he probado graban sonido realmente mal, pero teniendo materiales... todo tiene su apaño. Ahora tengo un nexus4 y he encontrado la solución utilizando unos micrófonos de calidad, alguna resistencia y un conector jack de cuatro contactos.


Es necesario ajustar la impedancia del micrófono para que el teléfono lo reconozca como tal micrófono, ya que según la resistencia que detecte el móvil puede obedecer a una u otra orden. Esto lo hacemos añadiendo alguna resistencia según la cápsula que utilicemos.

El inconveniente es que la cámara que viene de serie sólo permite utilizar el micrófono interno, pero tenemos alguna opción gratuita, como lgCamera que permite seleccionar varios parámetros.

He hecho un par de grabaciones para comparar los resultados con muchos vatios. La primera es con el micrófono interno. El resultado es terrible.

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Y a continuación otra grabación con un micrófono externo direccional, cardioide. Es exactamente al mismo volumen (ensordecedor, una caja acústica de 250W casi a tope) Al final de la toma yo grito todo lo que puedo y casi ni se me oye.

La ventaja es que, como siempre, puedo hacerlo a medida; omnidireccional, cardioide, en el mismo conector, con cable y una pinza para ponerlo de solapa, con conector añadido para seguir utilizando la salida de auriculares... Así es una buena opción para un grabador multipista como J4T.

video


El resultado grita por si mismo...

jueves, 6 de junio de 2013

Regulación de una diadema

Según Séneca no nos atrevemos a regular una diadema porque es difícil, pero es difícil porque no nos atrevemos a regularla pensando en que la vamos a dejar peor.

Quizá tu tengas una diadema de las que yo fabrico, o una parecida, y no te atreves a regularla a la medida de tu cabeza. No son pocas las personas que me han pedido ayuda para ajustarla. Veo muchas veces diademas que acaban de collar a lo largo de una actuación. 

Si tienes un par de cosas en cuenta es muy sencillo y te resultará comodísima.


Lo primero sería ajustarla al tamaño de tu cabeza. Esto lo haremos doblando más o menos los ángulos de las orejeras adelante o atrás hasta que notes al volver a ponértela que queda ajustada a la nuca sin sentir excesiva presión en la parte de delante de las orejas.


No tengas miedo al doblarla, es acero y no se va a romper.

Es importante que quede el mismo ángulo en las dos orejeras. Vista de lado tienes que ver las orejeras paralelas.


Ahora afloja los cuatro tornillos que sujetan el brazo del micrófono. Con cuatro tornillos aseguramos que la unión no sólo es en un punto, con lo que no bailará y quedará extremadamente segura.

Desplaza hacia adelante y atrás todo el brazo con el micrófono hasta que veas que al colocarte la diadema quede junto a la comisura de la boca.

Esta posición puedes variarla. Si no te gusta que se vea tanto la diadema, que se te vea mejor la cara, y no tienes problemas de volumen ni de acoples puedes retrasar la posición de la cápsula hacia la mejilla, pero deberás subir los agudos en la ecualización, ya que estarás perdiéndolos en la captación. Las frecuencias altas son muy direccionales.

Y al contrario también. Si necesitas más volumen puedes adelantar el brazo para que quede delante de la boca, pero tendrás que colocar un paravientos mayor para evitar los pops (golpes de aire en la cápsula)


Para regular la altura a la que queda la cápsula deberás aflojar los tornillos y girar todo el brazo en vez de doblar el brazo.




Y por último mira la diadema desde arriba. Tienes que verla como en la imagen para que sientas la presión repartida alrededor y por detrás de las orejas y el brazo del micrófono ha de salir junto al ángulo de la orejera.

Si te baila puedes cerrarla acercando las orejeras tratando de no crear ningún ángulo.



Si tienes una pequeña pinza puedes sujetar el cable por la parte más alta de la espalda para evitar tirones.

¡Y cuidado con los pendientes sonajero! Atacan al menor despiste...

miércoles, 29 de mayo de 2013

Reproductores de audio para espectáculos

Ya lo dijo Demócrito: "Hay hombres que trabajan como si fueran a vivir eternamente, y ningún soporte de audio será eterno" ¡Cuánta razón tenía!

Cuando comencé con la Pai recuerdo que antes de una actuación había que rebobinar las diecisiete cintas de casete, cada una con una pista, y con un boli avanzar manualmente hasta la unión entre el extremo del plástico y el comienzo de la propia cinta magnética. Comprábamos cintas de metal que costaban una pasta y grabábamos en Dolby C. Cada tantos bolos había que regrabar porque se iba perdiendo calidad.

Aunque ya existía el CD era impensable grabar tu propio disco para un espectáculo. Una grabadora costaba sobre el medio millón de pesetas. Pero si el escenario no era estable el lector vibraba y el disco saltaba. Eso sí, había algunos que tenían una función maravillosa, se llamaba "Pausa Automática" y permitía que al terminar la reproducción de una pista se quedase preparada la siguiente para lanzarla en el momento adecuado. Pero los que eran asequibles de precio resultaban insufribles en los meneos sobre un escenario.

Apareció entonces el MiniDisc. Un invento que parecía que iba a revolucionar el mercado y no lo consiguió, pero que sí que consiguió que las compañías de teatro lo usáramos (y lo sigamos usando). Era un disco en un cartucho, con lo que ya iba más protegido que los CDs, y desde el reproductor se podía editar el contenido, incluso alguno de gama alta permitía cambiar el volumen de una pista. Los reproductores domésticos tenían también la Pausa Automática que tan útil nos resultaba, pero el lector no era muy resistente. Los portátiles eran fantásticos en cuanto a reproducción, no saltaban, pero era muy extraño encontrar uno con la famosa Pausa Automática, que ya empezaba a obsesionarnos. Finalmente dimos con uno profesional que lleva acompañándonos catorce años y que seguimos usando para algunos espectáculos después de haber hecho miles de bolos. Pero desde hace unos años ya no somos tan fieles...


Llegó el mp3, con sus distintas calidades de audio, y con una serie de ventajas tremendas. Barato, lee de una memoria, no hay partes mecánicas y no hay saltos en la reproducción. Peeeero eran pequeños, incómodos de manejo y ¡NO TENÍAN PAUSA AUTOMÁTICA! excepto los profesionales, que ya nos hicimos con uno. Ese sí, lo tiene todo. Incluso suena bien. En una memoria USB llevas todos los espectáculos y en otra tienes una copia de seguridad. El problema era cuando en un mismo día hacían falta cuatro reproductores en cuatro sitios distintos. Pero un Mp3 lo tiene cualquiera, aunque sin la dichosa funcioncita... ¿cómo solucionarlo?



Llegaron los teléfonos con Android que como reproductores son fantásticos y te permitían llevar no sólo la copia de seguridad del audio, sino del reproductor entero. Pero no encontraba ningún reproductor con la Pausa Automática que ya me quitaba el sueño, y me lancé a programar mi propio reproductor para Android, con un botón enorme de play, información de la pista actual y de la siguiente a sonar y que por supuesto se quedase en pausa al terminar cada pista.


Y al tiempo llegó la inspiración ¡IDEA! ya no había que ceñirse a una hora y cuarto en total de música. ¿Y si intercalamos pistas en silencio de una hora de duración? ¡Olé! Ya está. Sólo hay que darle a Pista Siguiente. El resultado es el mismo.

Pero en general los mp3 son incómodos de manejo para directo, no tienen buenas conexiones de audio y los botones físicos prácticamente ya no se llevan.

Ha llegado la siguiente fase; construir yo mismo los reproductores a medida comprando los componentes sueltos. Pequeños, sencillos, cómodos de manejo, con botones físicos, con enchufe y conexión RCA, con lector de tarjetas microSD y USB.


Esto es lo que tenemos en el Espacio Bebé que acabamos de abrir. También lo estamos utilizando en la Linterna Mágica. Más contentos que chupito y sin Pausa Automática. ¡Ni falta que hace!

lunes, 27 de mayo de 2013

Cómo hacer que se te entienda mejor

Zenón de Citio, el estoico, ya sentenció bien, ya... "Tenemos dos orejas y una sola boca, justamente para oir más y hablar menos"

Te toca llegar al lugar donde vas a actuar y presientes la tragedia. Es un salón con una acústica terrible. Das una palmada y queda reverberando tres minutos y medio. ¿Hay arreglo? Algo se podrá hacer.

Desde luego lo ideal sería que hubiese un técnico en condiciones que fuese capaz de ecualizar tu voz en función de la sala. Pero no es el caso. Con un equipito pequeño de sonido puedes salvar la situación.

En primer lugar ponte una diadema en vez del micrófono de solapa. Hoy te toca sacrificar la estética para que se entienda mejor.

En segundo lugar los altavoces los vas a poner muy cerca del público. Si por casualidad tienes muchos altavoces hoy los vas a poner todos pero a un volumen muy bajito, lo justo para que se te oiga desde el centro del auditorio.

En tercer lugar vas a extender esas tres alfombras que están enrolladas junto a la pared.

En cuarto lugar vas a conseguir que te traigan las colchonetas del gimnasio y las vas a extender por las paredes para que absorban.

En quinto lugar vas a bajar mucho los graves y vas a aumentar los agudos.

En sexto lugar vas a hablar muy despacio.

Y al final te aplaudirán...


domingo, 5 de febrero de 2012

cable mezclador

En un momento de su vida Euclides llegó a pensar que 1+1=1. La duda era razonable. Más sabiendo como se sabe que era fan de McGiver.

Supongamos que vas a actuar sin compañía, a un sitio pequeño en donde no hay técnico de sonido ni nada parecido. Has montado tu equipo de sonido. Sólo tienes un micrófono inalámbrico. Estás en el camerino. Está entrando el público en la sala y piensas: "¡Qué bien estaría que tuvieran musiquita de ambiente!"

Bueno, pues la próxima vez la llevas y la controlas desde el camerino. ¿cómo?

La petaca de tu micrófono inalámbrico puede transmitir música. En algunas marcas, como sennheisser, el sonido hay que meterlo por el anillo central del conector (lo que los ingleses llaman "ring"). En otras petacas entra por el mismo terminal pero hay que seleccionar en la petaca si entra música (line) o micro.


Es muy probable que lleves encima un móvil y que además pueda reproducir música. Ya lo tienes; sólo hay que conectarlos entre ellos.


La pequeña pega es que tu petaca inalámbrica transmite en mono y tu música es estéreo, tiene dos canales. Si pones un conector tal cual sólo enviarás uno de los dos canales a la sala. Si quisieras enviar los dos sólo tienes que mezclarlos con un par de resistencias que te caben dentro del mismo conector.


¡Eureka! No sólo es que 1+1=1, sino que 1+1+1=1 (un canal de sonido, más otro y más un microfono por un solo inalámbrico)
Justo antes de salir bajas el volumen del reproductor de música (móvil o mp3), apagas el micro, cambias al conector del micro, enciendes el inalámbrico de nuevo... ¡y a triunfar!

lunes, 3 de octubre de 2011

película de el gato

Para Anaxímenes la materia primordial era el aire. Y por aire fuimos Luis y yo hasta Suiza, concretamente a Neuchatel, para poner todas las voces masculinas de la versión en castellano de la película de "El gato que quería hacer una película". Un proyecto didáctico de "La Linterna Mágica" para enseñar por medio de internet cómo es todo el proceso para hacer una película. Fueron varios viajes con más de un año y algún resfriado que otro entre el primero y el último. Bien podríamos haber grabado nosotros las voces y haberlas enviado a Suiza, pero no tendrían ni el mismo color, ni la misma intención ni estarían grabadas con el mismo técnico ni con el mismo micrófono ni con la misma dirección que en el resto de los idiomas. Hay que cuidar todos los detalles...


Luis y Vincent supervisando la grabación.


Momo a los botones.

La película podéis verla on-line en este enlace. Si clicáis en el loro podréis practicar otros idiomas.


cordón de emergencia

Demócrito sostenía que la realidad estaba compuesta por dos tipos de espacio: uno vacío y otro lleno. Es la misma teoría que mi cordón de emergencia.

Se trata de un cordón grueso de algodón con un nudo corredizo. Te lo colocas a modo de corbata y la parte corrediza del nudo sirve para colgar en él un micrófono de cable. Sí, ese micro que el organizador de la actuación te había dicho por teléfono que era un fantástico micro discreto de solapa...

Ya lo sé. Suena un tanto "cutre". Pero es realmente lamentable ver a un cuentero-malabarista tratando de esquivar con las pelotas un pie de micro con su brazo y alcachofa. Lo llevo siempre entre mis bártulos de cuentista y me ha sacado de unos cuantos apuros. Los micrófonos de mano no están hechos para llevarlos en la solapa, pero recogen lo suficiente para reforzar la voz y permiten más movilidad que un pie.

Este sistema "puntero" se lo vi utilizar por primera vez a Juan Tamariz en octubre de 1990 en el Teatro del Mercado de Zaragoza.

Recuerdo las risas tras una actuación en Granada con Amancio Prada, a quien yo conocí por mi versión de fabricante de micrófonos, en la que me tocó usar mi cordón de Demócrito (un agujero vacío que se llena con un micro).


Con Amancio Prada y Mario Gaviria, en casa de Mario.

Hubo bastante pitorreo, pero la actuación se salvó. Ahora siempre llevo en la maleta un inalámbrico... y un cordón.

sábado, 30 de julio de 2011

¿qué sistema inalámbrico elegir?

Ya lo decía Galileo; No te compres un micro VHF sino un UHF.

De unos años a ahora he cambiado mi respuesta cuando alguien me pide consejo para comprar un inalámbrico. Antes tenías que gastarte seiscientos euros si querías un mínimo de fiabilidad.

En la Pai primero teníamos unos que emitían en VHF y era una locura conseguir que funcionasen. A raíz de un curso que hice sobre microfonía inalámbrica decidí construir unas antenas a medida de la frecuencia que usábamos y con plano de tierra. En definitiva, unos armatostes considerables que mejoraron la recepción de los micros... pero también de toda la "incipiente telefonía circundante". Recuerdo una actuación de en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en la fiesta de carnaval infantil, en la que no pudimos utilizar ni uno sólo de nuestros cinco micrófonos.


Llegó el día en el que nos liamos la manta a la cabeza y nos hicimos con ocho extraordinarios Sennheiser. Son UHF y además muy resistentes. Tienen una calidad extraordinaria, pero eran caros. Son los que utilizamos en general en nuestros espectáculos de calle, como en "Arte Bailón" que funcionan unos cuantos a la vez.

De unos años a ahora han bajado los precios de otras marcas y modelos que utilizan una tecnología fiable. Nosotros tenemos otros dos micrófonos más de "marca blanca" que cuestan la quinta parte, construidos en plástico en vez de metal pero con los que he llegado a hacer sonar mi acordeón a setenta metros de los receptores sin pérdida de señal. 



Son los que utilizo para sonorizar el acordeón y para mi voz en "en la lengua floja" y en "debajo un telón" sin ningún problema.

Los micrófonos caros tienen más opciones en menús digitales donde normalmente los no entendidos se pierden y los tienen generalmente mal configurados. Si haces funcionar varios sistemas a la vez es muy importante no cambiar las frecuencias en las que trabajan. Puedes cambiar los canales, pero no las frecuencias, ya que cada receptor también emite en frecuencias secundarias, terciarias y cuaternarias y es fácil que interfieran en el receptor contíguo. De fábrica vienen ajustados los canales en grupos de frecuencias que no interfieren entre ellas y que es mejor no tocar. Los baratos fiables tienen pocas opciones de ajuste (normalmente cambio de canal y ajuste de ganancia) y son más sencillos de manejar cumpliendo muy dignamente su papel. Recuerda lo fundamental que es tener la cápsula bien colocada.



Resumiendo, por unos cien euros puedes hacerte con un conjunto de emisor-receptor UHF, que sea siempre UHF, pero que no te falle y sencillo de ajustar. La diferencia de calidad seguramente te va a resultar inapreciable. Luego le pones la cápsula que tú quieras y a correr... Pero si andas suelto de presupuesto y de conocimientos podrás sacar partido a un buen equipo.




martes, 19 de julio de 2011

El ajuste de la ganancia

Qué sabio era Platón, que ya en la antigua Grecia dijo: "De poco nos va a servir tener un micrófono bien colocado si luego no lo tenemos correctamente ajustado..."
Pues eso, que no hay nada más desagradable que estar viendo un espectáculo y que el sonido del micrófono suene sucio, distorsionado o saturado. Es casi peor que entrar a una tienda y que tengan la radio a tope y mal sintonizada. Y luego ¡venga a tomar ibuprofeno!

En teatro de sala a mi no me gusta que se note que hay un micro. Ni a la vista ni al oído. (Pero tampoco me gusta que se note que falte ese micro porque no se oye lo suficiente). Me gusta que suene lo más natural posible y al mínimo volumen que permita que la voz se entienda desde la última fila.
Para que el sonido llegue limpio al público tenemos que empezar ajustando la petaca del inalámbrico. Normalmente tienen un ajuste llamado "gain" o "sensib" o incluso un conmutador "line/mic". 
Y los receptores de los inalámbricos suelen tener un indicador del volumen del micrófono, o cuando menos una lucecita roja que se enciende si llega demasiado volumen. Si estamos usando un micrófono colocaremos el interruptor (si lo lleva) en "mic" y ajustaremos la ganancia ("gain" o "sensitivity") al mínimo. Entonces comenzaremos a hablar. Mejor dicho, a gritar. A soltar nuestros hipogritos huracanados mientras subimos poco a poco esa ganancia, el volumen que estamos enviando desde la petaca del emisor, hasta que veamos que el indicador del receptor llega a tope. Y una vez ahí bajamos un poquito para que nunca llegue a ese volumen máximo. Si llega volumen de más sonará sucio o incluso puede dejar de sonar momentáneamente.

Si estamos utilizando un mezclador de audio tendremos otro ajuste de gain (o "TRIM") a la entrada del canal. Repetiremos aquí la operación; la pondremos al mínimo y subiremos poco a poco hasta que veamos que está a punto de llegar al tope cuando estemos en nuestro volumen máximo de voz. Normalmente los mezcladores tienen en cada canal un indicador llamado "peak" que se pone rojo si llega demasiado volumen. Si llega demasiada señal, demasiado volumen aun con la ganancia al mínimo entonces tendremos que bajar el nivel de salida del receptor (OUT o AF OUT).

Sobra decir que emisor y receptor tienen que estar ajustados en la misma frecuencia, en el mismo canal.

Hay otro ajuste al que normalmente no se le hace mucho caso. Es el SQUELCH. Es un supresor de ruido que tienen los receptores para actuar cuando el emisor está apagado. Digamos que elimina interferencias que haya cercanas a la frecuencia en la que trabajemos con nuestro emisor. Si lo ajustamos en una posición alta eliminaremos muchas posibles interferencias, pero también disminuiremos la distancia de recepción, así que si nos vamos a alejar del receptor tendremos que probar a ver cual es el límite de apertura.

Como ves, he puesto imágenes de aparatos muy sencillos, de los que no tienen muchos más parámetros, pero que hoy en día, tienen una calidad más que suficiente para unas necesidades básicas sin que nos den ningún problema.

domingo, 10 de julio de 2011

Colocación del micro

Mi gran amigo Nicolás Buenaventura me contaba que al rodar su segunda película (el encanto de las imposibilidades) en Francia, le sorprendió que la jirafa con el micrófono no la llevase el becario de turno, sino el ingeniero jefe, el más preparado. Sabia decisión.

Un micrófono sencillo (léase barato) bien colocado, rinde mucho más que cualquier micrófono diez veces más caro pero mal colocado. Y más cuando lo utilizamos para directo, no para grabación, donde no se justifica la diferencia de precio por una inapreciable diferencia de calidad. Merece la pena dedicar mucho tiempo a colocar el micro en un lugar centrado del pecho (si es de solapa) a un palmo por debajo de la boca, apuntando hacia arriba (sobre todo si el micrófono es direccional) y con el cable sujeto también a la cintura para evitar que se desplace ante cualquier movimiento o tirón. Si llevo camisa me gusta pasar la cápsula por un ojal y fijarlo al pasar el botón. Queda muy discreto y con la seguridad de que no se va a caer. Si hay que colocarlo en una camiseta cerrada una buena opción es pasar el cable por dentro de la ropa, sacarlo por el cuello pero no colocarlo ahí, sino bajándolo hasta ese palmo de la boca. Para que no se gire es conveniente hacer un bucle con el cable y sujetarlo con la propia pinza al mismo tiempo que el cable que pasa por debajo de la ropa.



En "En la lengua floja" lo llevo oculto y bien sujeto entre las dos camisetas que llevo puestas. Jamás se ha movido ni ha hecho ruido por llevarlo rozando la ropa, pero claro, las camisetas son muy ceñidas.


Esta opción no me servía para "Debajo un telón", porque el vestuario es más amplio. Y porque en varios momentos hablo mientras toco el acordeón, con lo que el sonido quedaría muy descompensado. La solución pasaba por algo parecido a un micro de diadema, pero en teatro de sala, si no está justificado por el personaje... pues no. Así que rebusqué por el taller la cápsula más pequeña, y la integré en la parte inferior de la montura de las gafas. El resultado es muy bueno. Un sonido limpio de un micro que siempre está a la misma distancia de la boca y libre del aire espirado de la nariz.


En espectáculos de calle el asunto es diferente, ya que por lo general hace falta mucho más volumen que en sala y por lo general está asumido por parte del público que haya amplificación y micrófonos a la vista. Yo opto por diademas discretas, cómodas y ligeras. Sin ningún tipo de regulación, pero a la medida de cada actor. Diez actores, diez diademas adaptadas a la medida de cada cabeza, guardadas en cajas independientes. De cápsulas omnidireccionales, ya que recogerán menos variaciones de volumen en los movimientos de flexión y extensión del cuello. Y haciendo que la cápsula quede en la comisura de la boca en la sonrisa más forzada que pueda dar para que no recoja ningún pop (ruido grave de un golpe de aire emitido).

Noticias de la Isla


¿Un lujo? Asumible. Las diez diademas juntas han costado menos que cada uno de los micros sennheiser que compramos hace veinte años para "Automatic" (un espectáculo de juegos en una lavandería).


Pero claro, a estas diademas he tenido que hacerles unas pequeñas modificaciones para dejarlas "chapó" y que no se muevan de su posición.

miércoles, 6 de julio de 2011

Equipo mínimo para refuerzo de voz


Pitágoras sostenía que todas las cosas son números, y yo sostengo que cuantas menos... mejor.

En algunas ocasiones he necesitado un pequeño, muy pequeño, refuerzo de sonido para la voz y por distintas circunstancias tenía que ser lo más transportable posible. Desde hace un tiempo tenemos un equipo súper-portátil para interiores.

Se trata de un micrófono inalámbrico con cápsula de solapa cardioide (direccional) o bien una minúscula cápsula omnidireccional oculta en las gafas. El receptor se conecta directamente a unos pequeños (pero potentes) altavoces de ordenador (bose companion 2) y a hablar durante tres funciones seguidas...

La clave está en estos elementos:
  • Un cable que duplique la salida mono del receptor a los dos canales estéreo de los altavoces.
  • Un prolongador de 20m de cable para separar bastante los altavoces entre ellos y poder colocar uno a cada lado del auditorio.
  • Haber probado muchas cápsulas diferentes para elegir la que acústicamente mejor se adapte a la respuesta en frecuencia de los altavoces sin necesitar de ningún ecualizador ni mezclador.
A pesar de lo simple que parece el equipo te aseguro que suena realmente bien.


Este es el sistema que utilizamos en "Debajo un telón" cuando no actuamos en lugares bien equipados.

En otro momento escribiré sobre la importancia de colocar bien un micro.

martes, 5 de julio de 2011

Grabaciones "de campo"

Para Parménides la realidad era una e inmutable. La izquierda siempre será izquierda y no puede ser derecha. Y viceversa. Según todos los presocráticos ahí nacieros las grabaciones estereofónicas.

A veces he necesitado grabar audio en la calle de manera discreta, pero con buena calidad. El mejor sistema que he encontrado ha sido con un mini-disc portátil y un micrófono estéreo fabricado por mi. Quería conseguir tener la sensación al escuchar la grabación de estar en el mismo lugar en que la realicé.

En las fiestas del Pilar, en el parque Torrerramona (uno de nuestros espacios de juego),  yo iba con el resto de animadores del parque con la Dixie Rue del Percebe e hice esta grabación en pleno pasacalles. Te aconsejo que te pongas unos buenos auriculares.

El micrófono es muy curioso. Son dos cápsulas omnidireccionales colocadas en las patillas de unas gafas de sol. La propia cabeza separa el audio que llega a cada uno de los dos oídos. Por eso da la sensación al escucharlo de estar allí mismo, porque funciona exactamente igual que nuestros oídos.

Este micrófono resiste niveles de volumen muy altos, con lo que se puede utilizar en conciertos.
Aquí tienes una foto de cómo quedan las gafas. Y al final de este enlace tienes más grabaciones "de calle".

Salud

Presentación

Nace este blog para compartir los pequeños y grandes avances técnicos que he ido llevando a cabo. Trucos, artimañas y consejos para apañárselas de la mejor manera posible encima de un escenario sin sentir que, además de hacer lo que se está haciendo, uno tiene que pelearse con la técnica.
Iré contando.